Maestro Héroe sin Gloria

- en Columnas

Siendo Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos el Sr. Venustiano Carranza, el 23 de noviembre de 1917 decretó en nuestro país la celebración del día del maestro.

Maestro no eres culpable de que en tu noble

Profesión abunden los impostores,

La culpa en todo caso es del Sistema y sus
errores,

Desde el momento mismo en que habilitan falsos
profesores,

Que medran frente a un grupo de pequeños,

Asesinando sus conciencias y sus sueños.”

Autor: Profesor, Cirilo Pitalúa Cobos.

 

Siendo Presidente Constitucional de los Estados Unidos
Mexicanos el Sr. Venustiano Carranza, el 23 de noviembre de 1917 decretó en
nuestro país la celebración del día del maestro.

A sus habitantes sabed, “que el Congreso de la Unión ha
tenido a bien decretar lo siguiente:

I.- Se declara día del maestro el 15 de mayo, debiendo
suspenderse en esa fecha las labores escolares.

II.- Que todas las escuelas se organizarán ese mismo día
festividades culturales que pongan en relieve la importancia y nobleza del
papel social del maestro.

 

Los maestros han tenido un papel
fundamental en la historia de nuestro país, y una participación importante en
nuestra historia estatal, tan solo en la elección de diputados constituyentes
de 1916 en Veracruz  el control del Congreso
Estatal estaba en las manos de los maestros con un  23%, seguido por los médicos que tenían un
control del 12%, otro grupo eran los empleados públicos que tuvieron un
intervención del 12% y el cuarto grupo que eran los abogados ocupaba un 11%, el
42%  restante se encontraba fraccionado
en distintas profesiones. El papel social del maestro al triunfo del
constitucionalismo no solo se limitó a la alfabetización  del pueblo, 
sino también en la participación social y política para la
reconstrucción del país, ejemplo de esa restauración fue ganar la batalla al
implantar los artículos 3º, 27º y 123º.

 

Las pésimas condiciones económicas a las
que se ha encontraban sometido el 
maestro a lo largo de la historia no han cambiado, tan solo al triunfo
de la Revolución Mexicana su condiciones laborales y económicas seguían siendo
las mismas. El 10 de enero de 1912 en el Diario Dictamen, se hablaba de la
mezquina condición de los maestros porteños: El mendigo da compasión, da
lástima y hasta repugnancia, contemplar sus andrajos; el ser desgraciado que
marcha de puerta en puerta, tendiendo la mano en demanda de un mendrugo; y
tiene que conformarse con el – Usted perdone por ahora. Si pero el maestro no
es el mendigo que pide limosnas, no es el andrajoso porque entonces no sería
maestro… es el individuo a quien los pueblos confían sus hijos para la
educación y la instrucción… en la H. Ciudad de Veracruz todo se vende a precio
de oro y la instrucción se paga a precio de cobre.

 

 

Antes del inicio de la Revolución Mexicana,
Don Justo Sierra le reprochaba al ministro de hacienda José Ives Limantour, el
poco empeño que se tenía por mejorar las condiciones económicas de los maestros
o crear alicientes para ellos, Justo Sierra exponía lo siguiente a Liamntour:
-Si usted sabe de alguna fábrica en que se hagan maestros de acero o de palo,
que no tengan necesidades morales ni físicas, mándeme el catálogo de precios
para que encarguemos los diez o veinte millares que la republica necesita.
(Bazán, 200:153)

 

La primera pensión o jubilación que se le
otorga a un maestro en Veracruz se halla en los registros del Archivo Histórico
de la Dirección General de Educación del Estado de Veracruz fechado en el año
de 1899.  A pesar de que la constitución
política del Estado prohibía a la H. Legislatura conceder jubilaciones a los
empleados del orden civil, el congreso ratificó que se le concediera dicho
beneficio al profesor Acosta Guillermo E. por sus 37 años de servicio como
maestro y por su condición de salud que le impedían seguir trabajando.

 

Algunos maestros se incorporaron a la
Revolución Mexicana, si bien los jefes revolucionarios encabezaban los
movimientos en sus regiones, en su mayoría los lideres revolucionarios traían
como asesores intelectuales a los maestros. En el movimiento revolucionario
magonista que inicia en 1906 en Acayucan Veracruz en sus filas se incorpora el
maestro Hilario Calixto Gutiérrez, quien ostento el grado de general. Algunos
maestros a través del periodismo combatieron al sistema político porfirista
manifestando sus posturas radicales y realizando proselitismo revolucionario
entre esos maestros figuran los maestros: Joaquín María Rodríguez, José L.
Garizurieta, Luis T. Carmona, Juan de Dios Palma Ostos, Atenógenes Pérez y
Soto, Pedro Mora Beristaín quien critico el gobierno del General Huertista
Eduardo M. Cáuz.

 

Al estallido del maderismo otro maestro que
se distingue es Antonio Nava, quien se incorporó de manera activa a las filas
de la revolución y posteriormente al Plan de Agua Prieta, Luis A. Beauregard se
afilio al Plan de Guadalupe, el maestro Manuel Chao se incorporó al movimiento
revolucionario de Pancho Villa, el maestro Marcelino Murrieta Murrieta de
adhirió al movimiento maderista. El maestro Andrés Juárez Santos se incorporó
al movimiento constitucionalista al mando del General Juan Rodríguez Clara. El
joven maestro José María Acosta Colmares se sintió atraído por las ideas
revolucionarias por lo que en 1913 se unió al mando del General Cándido
Aguilar. Adolfo Moreno fue profesor y abogado y a la edad de 15 años se unió a
las fuerzas revolucionarias comandadas por el general Antonio Portas Domínguez
y tomaron la plaza de San Andrés Tuxtla, Luis Hidalgo Monroy, Adolfo S. Sosa y
Francisco Bertani se sumaron a las fueras revolucionarias. Manuel F. López
oriundo de Xalapa se levantó en armas en Teocelo bajo la bandera maderista.  Todos ellos fueron distinguidos maestros
veracruzanos, quizá nuestra lista está incompleta pues aun necesitamos
revindicar a muchos más que no aparecen en la historia porque fueron olvidados
o no se supo de ellos.

 

 

Como lo dice Denise Dresser en su libro “El
país de uno”: Hoy el sistema político ocupa los maestros para ganar elecciones
en vez de educar niños, existen maestros que en vez de construir ciudadanos
libres y críticos, forma ciudadanos apáticos. Tenemos un sistema educativo que
no está pensando garantizar movilidad social. Pues nuestro sistema educativo
condena a nuestros jóvenes a la mediocridad, a ser conformistas, educados para
memorizar en vez de cuestionar, entrenados para aceptar los problemas en vez de
resolverlos, educados para hincarse delante de la autoridad en vez de llamarle
a rendir cuentas, es el contraste de la realidad, sin embargo a un existen
maestros que luchan por extinguir estos males.

 

Muchas Felicidades a todos los maestro que
ejercen su labor para la trasformación del país.