Abre nueva era el presidente Moon Jae-in

- en El Mundo

Moon Jae-in inició en punto de las 8:09 horas (23:09 GMT del martes) su periodo como presidente número 19 de Corea del Sur, y su primer acto de gobierno fue informarse de la situación de seguridad del país.

En una jornada intensa, hizo sus primeros nombramientos, tomó posesión, anunció la creación de una oficina para la generación de empleos y reiteró su deseo de restar poderes a la presidencia que llegó a llamar “imperial”.

El mandatario electo este lunes conversó vía telefónica con el presidente del comando conjunto del ejército surcoreano, Lee Sun-jin, que en su reporte le adelantó los posibles movimientos militares de Corea del Norte.

En su segunda actividad visitó el cementerio nacional para rendir homenaje a los mandatarios muertos que lo han precedido así como a los héroes surcoreanos de guerra, informó la oficina de la presidencia.

Moon tomó posesión apenas la Comisión Nacional Electoral confirmó su victoria como candidato del Partido Democrático con 41.08 por ciento de los votos depositados la víspera, 13.4 millones del total de 32.8 millones de sufragios.

Luego se reunió con los líderes de los cinco partidos políticos con presencia parlamentaria, asistió a la ceremonia oficial de toma de posesión en la Asamblea Nacional y ofreció una conferencia de prensa.

El motivo del inmediato inicio de funciones fue debido al vacío que generó la destitución de la expresidenta Park Geun-hye, acusada de cargos de corrupción.

En su discurso de asunción puso por delante la unidad y la cohesión de Corea del Sur, y subrayó que aún aquellos que no lo apoyan son parte de la nación.

Confirmó que trasladará la oficina presidencial a la central ciudad de Gwanghwamun, a fin de romper su incomunicación, y aseguró que mantendrá debates en la plaza central de esa localidad.

Se trata de compartir tanto como sea posible los que llamó “poderes imperiales” de la presidencia surcoreana.

Para llevar adelante sus planes, dijo que si es necesario irá directo a Washington, a Beijing, a Tokio, y bajo las circunstancias adecuadas, a Pyongyang.

Moon, de tendencia liberal, podría abrir una nueva etapa con Corea del Norte, que aún antes de los comicios consideró “trágica” y de confrontación la relación entre ambos países durante los años de gobiernos conservadores.

Se espera que el mandatario tenga un discurso más suave hacia Corea del Norte y se reanude el diálogo entre ambos países, siempre y cuando Pyongyang cese sus pruebas nucleares y de misiles.

Esa posición, fijada en el debate del pasado 27 de abril, se completa con sus llamados a un acercamiento abierto y humanitario hacia su vecino del norte.

Los dos mandatarios previos, Park Geun-hye y Lee Myung-bak, ambos de filiación conservadora, optaron por un discurso duro y de sanciones para frenar los programas nucleares y de misiles norcoreanos.

Muchos observadores recuerdan en la óptica de Moon hacia Pyongyang la política del Sol que aplicó Kim Dae-jung, quien gobernó de 1998 a 2003, y que inclusive viajó a Pyongyang para entrevistarse con el líder norcoreano Kim Jong-il.

Esa política le valió el Premio Nobel de la Paz en 2000, pero fue terminada por Lee Myung-bak, presidente considerado conservador.

Durante la campaña electoral Moon también prometió reabrir el complejo industrial de Gaeseong, concebido en el marco de la política del Sol, pero cerrado en febrero de 2016 por Park, la destituida mandataria, recordó Korea Times.

En su discurso de toma de posesión, Moon ordenó la creación de un comité presidencial para la creación de empleos, y que debe encargarse de generar 810 mil puestos de trabajo en sector público.

 

 

Fuente: Siete24.mx