Vuelve a llorar la virgen María Rosa Mística en la iglesia San Martín Obispo

- en Carrusel, Municipios Sur

Por: Esperanza Arias Rodríguez

A semejanza del  7 de abril de 2015 cuando el pueblo de Acayucan se conmocionó ante el inexplicable hecho de que la virgen María, en su advocación de la Rosa Mística, derramaba lágrimas, el pasado jueves 13  de julio del 2017, los feligreses que asistieron a la misa solemne esa noche, pudieron percatarse nuevamente de que a la sacra imagen le escurría una lágrima, sin que el acontecimiento registrara mayor trascendencia que ser percibido por feligreses católicos presentes en la homilía del jueves.

Inevitablemente, la mañana de este viernes se comentó el suceso entre las familias de las personas que fueron testigos del inusual hecho, si bien, para los fieles creyentes, es una demostración del amor de María y su hijo Jesús a los habitantes, inmersos en un inacabable horror ante la violencia y las muertes cotidianas. Acayucan y sus habitantes lloran y sufren por tanto crimen, y quizá por eso la madre María Rosa Mística vuelve a sentir ese mismo dolor por aquellos que sufren siendo inocentes.

En retrospectiva, la noche del 7 de abril de 2017 los medios de comunicación recogieron testimonios de testigos, quienes aseguraban que el sacerdote Héctor Ahedo, asesor de las peregrinaciones de la Rosa Mística, habría externado que se trataría de un milagro el que la virgen derramara lágrimas.

Asimismo, hubo quienes afirmaron que al momento de darse el extraordinario acontecimiento, se extendió en el ambiente un aroma a rosas, pero aún más, se afirmó que en las casas donde es llevada la imagen ha ocurrido también que derrame lágrimas.

Su historia

Las apariciones de la Virgen María como Rosa Mystica, comenzaron en 1947 en Montichiari, una pequeña ciudad al norte de Italia.

Pierina Gilli, nacida el 3 de agosto de 1911, trabajaba como enfermera. En la primavera de 1947, se le apareció la madre de Dios en una sala del hospital. Vio a la hermosísima Señora que vestía una túnica morada y cubría su cabeza con un velo blanco. Tenía el pecho atravesado por tres espadas. Su rostro celestial estaba triste y sus lágrimas caían al suelo. Sus dulces labios se abrieron para decir: “Oración – Penitencia – Reparación”, y luego guardó silencio.

En una segunda aparición ocurrida el domingo 13 de junio de 1947, también en el hospital, la Santísima Virgen aparece pero esta vez vestida de blanco y en vez de las tres espadas lleva tres rosas: blanca, roja y dorada. Pierina le preguntó que por favor le dijera quién era. La Virgen le respondió: “Soy la Madre de Jesús y Madre de todos vosotros. Nuestro Señor me envía para implantar una nueva devoción mariana en todos los institutos así masculinos como femeninos, en las comunidades religiosas y en todos los sacerdotes. Yo les prometo que si me veneran de esta manera especial, gozarán particularmente de mi protección, habrá un florecimiento de vocaciones religiosas, menos deserciones y una gran santidad en sus miembros.

En cuanto a las rosas, la blanca simboliza el espíritu de oración. La rosa roja el espíritu de reparación y sacrificio. La rosa dorada el espíritu de penitencia. Durante el año 1947 la Virgen aparece de nuevo el 22 de octubre, el 16 y 22 de noviembre. En esta última ocasión anunció cuándo aparecería de nuevo. “El 8 de diciembre alrededor del mediodía, vendré otra vez aquí y será una hora de gracia. La hora de gracia será un acontecimiento de numerosas y grandes conversiones… Almas totalmente endurecidas en el mal y frías como este mármol volverán a ser amantes y fieles a Dios”.