EL ESPACIO DE ATENEA

- en Carrusel, Columnas

Por: Esperanza Arias Rodríguez

 

Sin duda, los sismos del mes de septiembre dejaron varias lecciones, la primera de ellas la solidaridad del mexicano y su valentía para encarar la adversidad, pero también evidenciaron que el gobierno y el sistema político en general está en decadencia igual que el sistema de partidos, al ser una realidad que los ciudadanos mantienen vía impuestos a una alta burocracia incapaz de ponerse en el lugar del otro ni de aportar nada en tiempos de tragedia, esa circunstancia, mostró en consecuencia y por fortuna, que el mexicano ya no está a ciegas y exige , clama por una respuesta de la clase política, que ésta se faje y le entre a la reconstrucción de las zonas afectadas y lo haga económica y físicamente, es decir, que no solo aporten recursos financieros sino que se arremanguen las camisas y se pongan a retirar escombros, es decir, muestren sentido de humanidad.

Evidentemente, la sociedad civil rebasó a los funcionarios públicos de todos los niveles de gobierno, y mostró además la proverbial corrupción del país: las consabidas construcciones en áreas de alto riesgo, el robo de despensas ya sea por el gobernador de Morelos, Graco Ramírez o por un alcalde de Oaxaca; comprobado está: en días de desgracia, unos van a la pena, y otros a la pepena.

EL próximo año será de elecciones y habrá de votarse por presidente de la República, gobernadores de ocho estados, diputados locales en esas entidades y congresistas federales y senadores, y ojalá los mexicanos no olviden que se tuvo que hacer una presión social fuerte –mayormente en redes sociales- para ver a los dirigentes de los partidos nacionales reaccionar y ceder parcialmente sus millonarias prerrogativas asignadas previamente por el INE para los comicios del año entrante, que nadie se engañe, la clase política en México vela exclusivamente por sus intereses de grupo y se olvida de la ciudadanía, no le importa ésta más que en función de los votos que le representa y si no es así por qué siempre son los mismos dentro de cada partido quienes se reparten las candidaturas a todos y cada uno de los puestos de representación popular? Los mismos de siempre son diputados locales, luego federales, senadores, gobernadores, alcaldes, es esa clase política cubierta de podredumbre, deshumanizada la que se reparte el pastel, cierra filas cuando se defender el poder se trata y al final de cuentas, olvida a sus representados de los cuales sólo se acuerda en días de campaña, como los venideros el año entrante. Ya veremos a los mismos de siempre haciendo proselitismo y queriendo hasta cargar al ciudadanos con el mezquino y único interés de sacarle el voto.

La violencia nos alcanzó

Aunque los virulentos defensores del gobierno de Miguel Angel Yunes Linares afirmen que hay avances y resultados en su gobierno, lo real es la completa ola de violencia e inseguridad y la pasividad de las fuerzas del orden, pues por ejemplo, este domingo por la noche fue asesinado un trailero avecindado en Monte Grande, municipio de Acayucan, cuando arribó con su familia a la plaza comercial Florida, en Oluta; lo que llama la atención es que el sangriento hecho tuvo lugar a unos metros del destacamento del Ejército Mexicano, frente al Mangal; ejecutaron al infortunado hombre, y los soldados ni por enterados se dieron, e igual sucede en todas partes, se suscitan los crímenes, las ejecuciones cotidianas, y los navales, el ejército, Seguridad Pública, bien gracias, y eso sucede no únicamente en Acayucan sino en todo el territorio veracruzano, sin que hasta el momento se palpe una verdadera estrategia de seguridad por parte del gobernador panista, quien a fe mía, va disminuyendo sus probabilidades de mantenerse en el gobierno estatal otros seis años a través de su hijo Miguel Angel Yunes Márquez, y es que tampoco hay resultados en generación de empleos, reactivación del campo, y un largo etcétera; lo prevaleciente es la parálisis que no se si creen que lograrán contrarrestarla con las disminuidas despensitas que mensualmente entregan a la población vulnerable de la entidad veracruzana.

Las escuelas dañadas por los sismos

Es preocupante el estado físico de los planteles educativos de todos los niveles asentados en Acayucan y la región pues sufrieron daños tras los sismos y es verdaderamente lamentable que por esa corrupción imperante en México y porque el presidente Enrique Peña Nieto solo piensa en sus reformas estructurales, entre ellas la educativa, a ese sector se le haya dejado cada vez más de la mano, por eso es que a las escuelas no se les da mantenimiento, y son los padres de familias los que cargan con la responsabilidad de acondicionar cada inmueble, aportando para la pintura, la limpieza, la construcción de aulas, la rehabilitación de baños y demás, puesto que ni la federación ni el gobierno estatal responden canalizando recursos para mantenimiento, y a partir de los sismos, para la reconstrucción de no pocos edificios.

En Oluta, alumnos de una escuela primaria toman clases en el domo, y eso es triste, en Acayucan y otras demarcaciones hay gran preocupación de padres de familia , no saben si enviar o no a sus hijos ante el estado que guardan los planteles, vaya, hasta en el Colegio Carlos Grossman surgió la voz de alarma por las afectaciones que sufrió y que las monjitas al parecer estarían dándole muchas vueltas al asunto, pero claro, esa es historia aparte, porque ese centro educativo vive de las cuotas de los padres de familia, en cambio en las escuelas públicas qué tanto más se sangrará a los progenitores para la rehabilitación? Al gobierno de Peña Nieto le importa un comino las condiciones de las escuelas y el mandatario Miguel Angel Yunes Linares dice que el gobierno está quebrado, no hay dinero ni para los chicles, qué sucederá entonces?