Velan el cuerpo de Magaly, joven hallada muerta en Xalapa

- en Carrusel, Estado

Hasta la parte más alta de un cerro, de la colonia Lomas del Seminario, velan el cuerpo de una joven con 19 años de edad, que se quedó sin la oportunidad de estudiar en la Universidad Veracruzana (UV) porque la pobreza de su familia le impidió tener dinero para seguir con su preparación académica, así que terminó la preparatoria y se puso a trabajar como vendedora de helados.

Esta misma precaria economía, que impidió a Magaly estudiar en la UV es la misma que limita a su familia a no tener dinero, ni siquiera para comprar café, azúcar, agua, pan, algo que ofrecerles a los amigos y amigas que van a su velorio.

En la entrada de la casa de su abuelita, hay un fogón tiene una olla con agua hirviendo y se necesita café para echarle y tomar un poco, que sirva con aguantar otra noche más en vela, porque el cuerpo de Magaly será sepultado hasta el día jueves.

La familia planeaba sepultarla este mismo miércoles, pero no tuvieron dinero para trasladar la carroza de Xalapa a la comunidad de Mafafas, municipio de Alto Lucero, ubicado a dos horas de la capital de estado, a donde la quieren llevar para que su tumba quede a un lado de su abuelito paterno.

Los patrones de Magaly enviaron una corona de flores que dice “Te acompañamos, tus amigos de Bambi” y también en el cuarto donde la velan hay otra corona que dice “Descansa Maggy. Tus amigos”.

Su padre, Juan Hernández Marín, y su madre, Julia Guillermina Marín, suplican a los medios de comunicación y a los usuarios de redes sociales que no ensucien la imagen de su hija, Ruth Magaly Hernández Marín, desaparecida el 22 de noviembre y encontrada asesinada el 05 de diciembre en el Santuario de Las Garzas, localizado a dos cuadras de su casa.

“Ya nos dijeron que andan diciendo que mi niña era esto, que era el otro, que andaba consumiendo quién sabe qué cosa. Y eso es mentira, mi hija nunca, nunca andaba en malos pasos. Siempre fue una chamaca que era del trabajo a la casa y de la casa al trabajo”, aseguró su mamá, Julia Guillermina Marín.

Julia tiene más de 40 años, y cuenta que a Magaly le encantaba sembrar rábanos, cebollas, jitomates, rosas blancas, y decía que iba a estudiar una carrera que le enseñara a cuidar las plantas, los árboles y cosechar frutos y verduras, que sirvieran como comida.

La madre de familia apenas trata de hablar un poco cuando llega una de sus hermanas y le dice: “Ya Julia, ya no digas nada. Ya que se vayan (la prensa) nada más quieren venir a tomar fotos. Hubieran venido cuando la andábamos buscando, ahorita para qué vienen los fotógrafos, ya Maggy está muerta, ya no los necesitamos”.

Julia trata de calmar a sus primas que también intentan correr a la prensa del lugar y les explica que es bueno hablar con los reporteros para que así se dé con el culpable del asesinato de su hija.

Pero las primas se imponen, hasta que se les cuestiona “¿Qué necesitan? Ya vino alguna autoridad a ayudarlos?” Y ahí es cuando responden: “somos pobres, no tenemos dinero ni para comprar café, el dinero que se juntó fue para comprar el ataúd, y ya nos quedamos sin nada”.

La familia se queja y se muestra enojada con la prensa, porque “andan escribiendo cosas que no son ciertas de Maggy. Ella no se anda metiendo drogas”.

El padre de Magaly pidió a la Fiscalía General del Estado (FGE) que investiguen el asesinato de su hija, que no quede impune como muchos más.

“Somos pobres, no nos merecíamos esto, no tenemos nada de dinero. Hoy la queríamos enterrar y no se puede. Necesitamos dos camiones urbanos para llevarnos a la gente al sepelio. La verdad esto no lo esperábamos, nosotros queríamos y creíamos que Maggy la íbamos a volver a ver viva”, dice una de las tías de la finada, que llegaron a vivir a Lomas del Seminario desde hace 30 años.

La familia recibió una llamada telefónica de la diputada local del partido Morena, Daniela Griego Ceballos, para preguntarles que necesitaban o en qué se les puede ayudar.

Las tías respondieron que necesitan dos camiones urbanos para llevarse a los amigos al sepelio a Mafafas, y café y azúcar.

En un tiempo aproximado de 90 minutos, les volvieron a llamar para decirles que Daniela Griego les otorgaría el camión urbano y los alimentos para que pudieran ofrecer en la noche del velorio.

Dos de las tías abandonaron el velorio y se dirigieron hacia el Santuario de las Garzas, apenas caminaron dos cuadras, cruzaron un pequeño terreno habilitado como campo de fútbol rural y en seguida se toparon con el tanque de agua, donde fue localizado el cuerpo de Maggy el martes al medio día.

Las tías refieren que un perrito se metió al tanque de agua y dos niños que iban siguiendo al animal entraron a la estructura donde vieron a una mujer muerta. Los menores de edad comunicaron a sus familias del hallazgo y a su vez a la policía.

En la puerta del tanque de agua, la familia colocó un altar, llevaron flores, encendieron veladoras, hicieron una oración y llamaron al alma de Maggy.

Las tías mencionaron que Maggy no tenía problemas con nadie, que era una chica pacífica, amable, de buen carácter y buen trato.

Aclararon que no son investigadoras ni tienen estudios pero creen que Maggy llegó por su propio pie hasta ese bosque y ahí se encontró con alguien más.

“Con quién se encontró aquí? Quién sabe. Pero si su casa está a dos cuadras de donde la mataron, es claro que Maggy llegó aquí caminando y en esta parte no habíamos venido a buscar, sino que su papá caminó toda la otra parte del bosque, allá la fue a buscar y no la encontró y mire tan cerca que nos la mataron y una sin saber”, finalizaron los familiares.

 

Fuente y foto: AVC