El peligroso y extremo calor en el US Open que está generando críticas al por mayor

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“Una pesadilla”, como dijo la francesa Alize Cornet, vivieron algunos jugadores este martes en el Abierto de Estados Unidos. Las altas temperaturas, que superaron los 38 grados, combinadas con un alto porcentaje de humedad que elevó la sensación térmica por encima de los 40 y un sol que no dio tregua transformaron a las canchas de cemento de Flushing Meadows en un escenario poco amigable para jugar al tenis. Hubo muchos -como Novak Djokovic- que sufrieron, pero sobrevivieron a ese “infierno”. Y varios -entre ellos Leonardo Mayer- tiraron la toalla antes del final en una jornada que terminó siendo histórica.

Porque por primera vez la organización del torneo implementó una “Regla de calor extremo” para los partidos del cuadro masculino y autorizó a los tenistas a tomarse un descanso de 10 minutos fuera de la cancha luego del tercer set. Esa política ya estaba vigente para las chicas, que por reglamento del circuito WTA tienen la posibilidad de aprovechar ese tiempo entre el segundo y el tercer parcial cuando la temperatura alcanza determinado valor al comienzo del partido.

“El calor y la humedad fueron una combinación terrible. Después de ganar el tercer set no daba más. No me podía mover. Y no me iba a morir adentro de la cancha. Cuando llegué al vestuario había varios jugadores tirados. Todos muy cansados. El calor era insoportable”, contó Mayer tras retirarse ante el serbio Laslo Djere, cuando caía 6-4, 6-4, 4-6 y 2-1 en un duelo del primer turno.

El correntino, 43° del ranking, pidió la atención médica luego de ceder el primer set; pero ya no volvió a estar al 100% físicamente y terminó abandonando, con un cuadro de deshidratación, en el arranque del cuarto, justo antes de que el torneo pusiera en marcha la Regla de Calor extremo.

A medida que avanzaba la jornada, y en las tribunas se multiplicaban los sombreros, las sombrillas y las toallas para protegerse del sol; en las canchas, las toallas con hielo estaban a la orden del día. Los cambios de remeras, que se empapaban de transpiración en cuestión de minutos, también. Los jugadores aprovechaban cada segundo entre un punto y otro para refugiarse en cualquier pedacito de sombra que encontraban y para agarrar botellitas de agua o alguna bebida energizante para hidratarse. Pero nada era suficiente.

Para las 14.30 -apenas tres horas y media después del arranque de la acción- ya se habían producido tras abandonos por el calor. Al de Mayer se sumaron los del lituano Ricardas Berankis, cuando perdía 4-6, 7-6 (8-6), 6-0 y 2-0 con el coreano Hyeon Chung y el del italiano Stefano Travaglia, cuando caía 6-2, 2-6, 7-6 (8-6) y 3-0 ante el polaco Hubert Hurkacz.

“Nunca me había pasado algo así. Al final del tercer set, después de que me atendió el fisio, casi no me podía mover ni caminar derecho. Creo que la temperatura era de 36 o 37 grados, pero se sentía más alta en la cancha. Y cuando tenés apenas 25 segundos entre puntos, con estas condiciones de calor y humedad, es realmente muy difícil”, contó Travaglia. En tanto, Berankis sentenció: “Deberían cancelar los partidos, es peligroso jugar así”.

Las altas temperaturas afectaron también a Novak Djokovic. El serbio -uno de los que aprovechó los diez minutos de descanso que le dio la nueva regla- la pasó mal durante su encuentro ante el húngaro Marton Fucsovics, que se llevó por 6-3, 3-6, 6-4 y 6-0. Recibió la atención del médico, tomó una píldora para las molestias estomacales y hasta pidió que colocaran un recipiente junto a su silla por si no aguantaba las nauseas.

“Realmente no me sentí bien en los primeros tres sets. Muchos jugadores sufrieron en esta jornada. Pero no nos queda otra que aguantarlo. Por suerte nos permitieron ese descanso, los dos lo necesitábamos”, dijo el serbio. Y, entre risas, contó: “La regla dice que no podíamos hablar con nadie en ese tiempo, así que tuve que comunicarme con mi fisio, que estaba al lado mío, con gestos. Y fue raro porque Marton, con el que todavía estaba jugando un partido, estaba en su baño de hielo, desnudo, al otro lado. Fue una experiencia magnífica”.

La danesa Caroline Wozniacki, en tanto, se tomó todo con humor. “Intento refrescarme entre los juegos, usar hielo. Pienso que estoy en la playa, que tengo una margarita a mano y que la vida es bella”, comentó tras vencer por 6-3 y 6-2 a la australiana Samantha Stosur.

El calor ya había hecho de las suyas el lunes, jornada en la que, por ejemplo, el español Roberto Carballés vomitó dos veces durante el encuentro que le ganó al local Mitchell Krueger. “Tuve problemas estomacales desde el tercer set. Vomité dos veces y a partir de ahí me sentí muy mal. Aguanté como podía”, afirmó.

Su compatriota Rafael Nadal también llamó la atención sobre el tema luego de su debut también el lunes por la noche. “Fue muy difícil. Fue el día más caluroso desde que llegué aquí hace casi una semana. La humedad es infernal. No estoy contento por haber tenido que pasar por todo ello”, aseguró el número uno del mundo.

Para este miércoles está pronosticada una jornada de más calor. Y se espera que recién el jueves la lluvia lleve un poco de alivio a Nueva York y el tenis vuelva a ser el gran protagonista en el último Grand Slam de la temporada. Como debe ser.

 

Fuente: El Clarín (portal electrónico)

 

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