Al grito de ‘torero, torero’ se vive la fiesta de Xico

- en Carrusel, Estado

El sol estaba tan fuerte que calaba en la piel, tanto como imponía el gran tamaño y las patas firmes y fuertes de los toros de lidia que salieron por la calle Miguel Hidalgo del municipio de Xico.

Los toros bufaban con la mirada fija, arrastraban la pata en señal de ataque, bastaba con ver los ojos del animal para sentir intimidación por tan gran tamaño.

El astado se mostraba seguro, firme y sin titubeos, contrario a quienes emulaban a grandes matadores que entraron a retar a los animales de 500 kilogramos.

Algunos con capote y muleta, pero otros aficionados sólo corrían frente al toro para evitar ser alcanzados por sus cuernos, que aunque unos los tenían cortados, no dejaron de revolcar a los atrevidos.

Jóvenes desde 15 hasta personas de 30 años  aproximadamente, retaron a los animales como si fueran grandes matadores.

La adrenalina acumulada de todos los asistentes, se sentía y se dejaba escuchar al ritmo de música de banda, gritos, aplausos y chiflidos.

En ningún momento se escuchó silencio, la emoción estaba a flor de piel y repuntaba cada vez que el toro alcanzaba a uno de los xiqueños, para darles una revolcada en el pavimento caliente.

Una vez que el toro embestía al aficionado, no lo soltaba hasta que otro iba a su rescate y comenzaba a torear al animal para que su compañero tuviera la oportunidad de subirse a una de las gradas y salir de la zona de peligro.

Así pasó en los primeros minutos del inicio de la xiqueñada con la salida del primer toro, que momentos después de estar en el circuito,  embistió a uno de los jóvenes que año con año,  acuden a la fiesta patronal.

Se notaba la experiencia del joven de aproximadamente 30 años de edad, pues en todo momento protegió su cabeza de las patas del  animal; sin embargo, no se salvó de un par de lesiones en la frente y después de estar unos segundos en el suelo, abandonó el lugar por su propio pie.

La gente se mostraba excitada, pero se enardeció cuando una persona notablemente bebida, ingresó y con saña dio una nalgada al toro.

«Torero, torero», clamaban los que se encontraban sentados en las gradas, mientras golpeaban en las protecciones para llamar a los animales bravos.

Más de 120 minutos de adrenalina, minutos donde más de uno recibió un susto, los mismos minutos en los que el nivel de alcohol de los toreros y visitantes se incrementaba notablemente, al punto que conforme corría el reloj tenían más valor de entrar al ruedo hasta con bebida en mano.

E inclusive, quienes no pensaban torear, se armaron de valor después de haber bebido morita y verde, previo al comienzo de la fiesta patronal.

Con trompetas, se daba aviso de la salida de uno de los 20 toros que en total fueron soltados durante la fiesta en honor a Santa María Magdalena.

Previo a dar por concluida la xiqueñada 2015, los toreros pasaron con sus capotes para que la gente que disfrutó del espectáculo, les dejara dinero en muestra de agradecimiento por el valor que tuvieron de enfrentar al animal.

Con aplausos, los presentes dieron por concluida la xiqueñada número 40.

Fuente: Radiover.info

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