Sin ofender a los animales, ¿en qué clase de corral se formó el personal de la Fiscalía?: Lucy Díaz, coordinadora de Colectivo Solecito

- en Carrusel, Estado

 

“¿No ameritábamos ni siquiera una comitiva para que nos atendieran, pasarnos, sentarnos, la Fiscalía no podía molestarse en juntar a un grupo de personas de tantas que tiene en su nómina para que nos recibiera? Esto es denigrante, las víctimas no merecemos ni la mínima cortesía de un recibimiento digno… en qué casa los formaron… ¿en qué clase de corral se formaron?, sin ofender a los animales”, le recriminó la coordinadora del Colectivo Solecito, Lucía de los Ángeles Díaz, al fiscal Jorge Winckler, después de horas de estar paradas, sin que nadie las recibiera ya que el subsecretario de Derechos Humanos de la Segob, Roberto Campa Cifirán, llegó con 4 horas de retraso.

Los más de 40 padres, madres, hermanos y familiares de desaparecidos en Veracruz fueron citados desde las 12 del día a la Fiscalía, muchos estuvieron parados por horas. Después de entrar a la fuerza a la sala donde se encontraba el funcionario federal, pero también el fiscal especial, Luis Eduardo Coronel, y la presidenta de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, Namiko Matzumoto, Lucy Díaz tomó el micrófono y le recriminó al fiscal la misma revictimización y trato inhumano que denunciaban del anterior fiscal, Luis Ángel Bravo Contreras.

Con toda la autoridad y su aplomo que la caracteriza, le señaló a Jorque Winckler que la Fiscalía existe porque hay víctimas, como todas las que se encontraban en ese momento en la sala de juntas, “si existe un puesto de fiscal es por nosotros, porque qué caso tendría si no estuviéramos nosotros de por medio, no es bochornoso, es denigrante”.

Señaló que el que nadie las atendiera no era sólo un problema de derechos humanos, sino de “cortesía vulgar y prosaica, ¡de educación!, de en qué escuelas estudiaron, en qué casas fueron formados que los formaron como animales, que piensen que a las personas no se les da recibimiento y no se les pasa, personas como nosotros que somos víctimas, y su quieren olvídense de eso, como cortesía básica y rudimentaria de un hogar, pasar a las personas”.

No obstante todo ello, dijo Lucy, se “aguantarán”, y no se retirarán de la mesa, pese al trato indigno y “humillante” por parte de las autoridades estatales, igual que en el gobierno de Javier Duarte.

Además, celebró que se les haya ocurrido a los familiares, porque no fue iniciativa de las autoridades, invitar a la titular de la CEDH, “por suerte que se nos ocurrió, y tenemos testigo de todos los atropellos que se están cometiendo contra nosotras, porque es uno tras otro, ya no es que no nos investiguen, que no nos encuentren a nuestros hijos, que hagan unas investigaciones todas chafas, que sean gente que no tienen ni la más mínima luz para hacer una procuración de justicia”.

No solamente es eso, añadió, ahora también los atropellos como seres humanos. “La ineptitud, la negligencia, la indolencia, ahora le agregan grosería, descortesía, ofensa y humillación ¡Esto es una nueva versión de la Fiscalía de Veracruz! Qué desgraciada suerte de topar con esto, en vez de mejorar hemos dado un salto cuántico para atrás”.

Aplausos de todos los asistentes.

¿Quién es Lucy Díaz?

Lucía de los Ángeles Díaz no se hallaba en el país, disfrutaba de su vida, sin ningún pendiente, pero el 18 de junio de 2013 su vida cambió. Su hijo, Luis Guillermo Lagunes Díaz, “DJ Patas”, quien amenizaba fiestas de la alta sociedad y los mejores antros en la conurbación Veracruz-Boca del Río, y ya era reconocido en otros estados, fue sacado de su casa la noche de ese martes, con todo y equipo de sonido, por hombres armados, y no se volvió a saber de él.

En este camino de dolor, De los Ángeles Díaz se volvió coordinadora del Colectivo Solecito, que agrupa a madres que buscan a sus hijos por todas las maneras posibles, y quienes a principios de agosto de este año localizaron fosas clandestinas en el fraccionamiento Colinas de Santa Fe, en un predio atrás del recinto portuario, y conforme pasaron los días confirmaron que el lugar es verdadero cementerio.

Lucy, como la llaman, es firme, dura en sus expresiones, como si esta búsqueda de casi 4 años le hubiera curtido la piel y el corazón, semejante a lo que el sol y el duro trabajo hacen con los campesinos.

No tiene miedo, porque, como todas las madres cuyos hijos fueron desaparecidos o están en esa condición, viven para luchar. Siempre señaló que el exfiscal Luis Ángel Bravo se manejaba de manera poco profesional, con “mucha frialdad”, ya que primero negó la existencia de las fosas, y nunca se presentó al lugar. Lo mismo que con el actual titular de la FGE.

Lucy representa una de las grandes tragedias de Veracruz: familiares de personas desaparecidas que con pico, pala y esperanzas al hombro buscan en campos de muerte a sus hijos, hermanos, padres y abuelos, a veces escarbando con sus propias manos.

Ha contado que lo más difícil en este camino ha sido “la precariedad del sistema de investigación de México, el atraso, de lo que es el sistema investigativo judicial, todo lo relacionado con el tema de las desapariciones, vas a un MP y lo que tienes es una computadora para escribir, no tiene acceso a la tecnología ni a la ciencia ni a nada. Lo que se requiere para buscar a una persona realmente es un trabajo de investigación muy profundo, los MP no cuentan con ello, no hay con qué buscar, porque no está la estructura más importante, y si hay alguien, por ejemplo, procesado por el caso, no hay cómo hacer una investigación. Tener evidencias para impedir la impunidad, todo lo relativo, está en un atraso total, un desierto de justicia y derechos humanos, no tenemos nada de eso, ése es el problema que tenemos los que andamos en este camino tan tortuoso”.

Cuando hallaron las fosas de Colinas de Santa Fe, lamentó lo penoso de no tener una relación cordial con las autoridades de la Fiscalía estatal, situación que se repite con el gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares.

 

Con información de Versiones.