Al menos 412 migrantes murieron en su intento por cruzar la frontera entre México y EU en 2017: OIM

- en El Mundo

Por lo menos 412 migrantes murieron el año pasado en su intento por cruzar la frontera entre México y Estados Unidos, cifra mayor a la de 2016, pese a que se redujo el número de personas que buscaron pasar al vecino país del norte, señaló la Organización Internacional para la Migración (OIM).

La institución dependiente de Naciones Unidas (ONU) advirtió que esa cifra podría ser “seriamente subestimada” en comparación con el número real de fallecimientos, ya que la información oficial está “muy fragmentada” y las autoridades a veces no tipifican las muertes como intentos de cruzar la frontera.

De acuerdo con el Centro de Análisis de Datos de la OIM, las autoridades reportaron 398 muertos en la frontera en 2016, y otros 14 fueron identificados en enero de este año (tres personas se ahogaron en su intento de cruzar el Río Bravo el martes pasado).
Desde el arranque del proyecto “Migrantes Ausentes”, en 2014, el organismo reportó mil 468 muertes de migrantes en la frontera entre México y Estados Unidos.

El incremento de la cifra de fallecidos entre el año pasado y el anterior contrasta con la aparente disminución de los flujos migratorios hacia Estados Unidos: en 2017 la Patrulla Fronteriza detuvo a 341 mil migrantes en la frontera, 45% menos que en 2016, cuando arrestó a cerca de 612 mil personas.

El mismo fenómeno se observa en México con la migración de origen centroamericano. De acuerdo con las cifras oficiales, los agentes del Instituto Nacional de Migración (INM) detuvieron a 82 mil personas del Triángulo Norte de Centroamérica el año pasado, 46% menos que el año anterior.

La OIM explicó que el incremento del número de muertos en la frontera entre Estados Unidos y México se debe en parte al endurecimiento de la política antimigratoria implementada por el gobierno de Donald Trump, que obliga a los migrantes a utilizar caminos más peligrosos y solos, y que recorren en condiciones climáticas extremas.

Lo mismo ocurrió en México cuando el gobierno de Enrique Peña Nieto lanzó el llamado Programa Frontera Sur, en verano de 2014, con el cual se multiplicaron las detenciones de migrantes de Centroamérica y se aplicó una política de deportación casi sistemática.

A raíz de este programa, los indocumentados tuvieron que recurrir a traficantes de personas y rutas más arriesgadas para cruzar el país. Las organizaciones defensoras de los migrantes señalaron un incremento en los abusos de poder, agresiones y violaciones a sus derechos humanos.

 

 

Fuente: Proceso.