Árbitras mexicanas debutan en Tokio 2020: este es el perfil de Mayte Ivonne Chávez

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- El arbitraje mexicano debuta este miércoles en Tokio 2020 a las 6:30 hora CDMX. En el Australia-Nueva Zelanda de futbol femenil Lucila Venegas será árbitra central, Mayté Chávez árbitra asistente, Enedina Caudillo asistente dos y Erick Yair Miranda ayudante en el VAR. Esta es la historia de Mayte.

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Con apenas ocho años, Mayte Ivonne Chávez veía, sin perder detalles, todas las competiciones del programa olímpico Seúl 1988 que se transmitían por la televisión, y en cierta ocasión que se percató de la presencia de su madre Carmen García en la sala del hogar le dijo con la ilusión propia de una pequeña de que algún día asistiría a unos Juegos Olímpicos, pero antes le advirtió: “no iré como aficionada, mamá. Voy a ir a participar…”.

Carmen García detuvo los pasos, dirigió la mirarla a la pequeña, contuvo la respiración y complaciente, acaso para no quebrantarle la esperanza, le respondió con el amor de madre: ‘sí hija. Claro que lo conseguirás…”.

Ahora, a los 42 años la árbitra asistente Mayte Ivonne Chávez García se prepara para su cuarta cita olímpica, en Tokyo 2020, cuya participación la instalará como la única mexicana en alcanzar este registro en su actividad.

De hecho, su primera incursión olímpica, Beijing 2008, fue meramente circunstancial: no estaba contemplada entre las convocadas al evento veraniego. En realidad, las que figuraban en la nómina eran otras compañeras que no aprobaron el proceso, los controles físicos, ni las evaluaciones de rigor.

“Pero a veces la oportunidad se presenta, y sólo tienes que estar preparada para cuando llega el momento”. Así que después de que sus compañeras reprobaron los controles, se abrió la posibilidad para la asistente.

Beijing 2008

En vísperas de la designación de las árbitras y asistentes de los Juegos Olímpicos Beijing 2008, Chávez participaba en el Premundial sub-17 de la Concacaf, en Trinidad y Tobago, en lo que fue su estreno del gafete FIFA.

Justo ahí, sus colegas no superaron las pruebas físicas. De tal modo que uno de los integrantes de la Comisión de Árbitros de la Concacaf, el profesor Carlos, dio aviso al resto de las árbitras asistentes que desde ese momento se abría la oportunidad para acudir a los Juegos Olímpicos Beijing 2008.

En este proceso, las aspirantes fueron sometidas a las pruebas físicas. En total, participaron 16 asistentes bajo el abrazador clima de Trinidad y Tobago, con una sensación térmica oscilante entre los 38 y 40 grados a las 7 de la mañana -cuenta la protagonista de esta historia.

La combinación de la temperatura y humedad empeoró la situación en la pista sintética de 400 metros del Estadio Nacional. Y Mayte sólo veía cómo se desplomaban cada una de sus compañeras sobre el ardiente circuito.

“Primera vuelta, caía una; segunda vuelta, caía otra. Nada más nos gritaban para animarnos: ‘¡Sigan corriendo…!, ¡No las vean…!, mientras eran trasladadas al hospital”.

Mayte continúa con el relato: “las compañeras caían y caían. Han sido de las pruebas que más he sufrido en mi vida, y siendo joven, pero en el fondo me decía: ‘esta es mi oportunidad’. En ese momento teníamos que recorrer 10 vueltas, que se las ofrecí a mi familia como una forma de alentarme: vuelta número uno, se la dedico a mi madre; vuelta dos, se la dedico a mi padre… corría únicamente pensando en ellos…

“Vuelta cuatro, se la dedico a mi esposo; vuelta cinco, se la dedico a mi hermana; vuelta seis, va para mi sobrina. Y vuelta 10, se la dedico a Dios, porque al terminar el giro 10 ya había aprobado. Gracias a Dios por haberme permitido terminar la distancia, y de ahí mi salto a Beijing 2008”.

De las 16 asistentes que iniciaron los controles, sólo 4 concluyeron el recorrido, entre ellas Mayte Chávez. “Mi mayor logro fue llegar a mis primeros Juegos Olímpicos porque el clima fue inhumano hasta para la misma gente de ahí: las dos asistentes trinitarias no avanzaron, y varias árbitras terminaron hospitalizadas por las condiciones del clima”.

En definitiva, “los Juegos Olímpicos Beijing 2008 fueron mi mayor logro, porque no los sentía míos. Además, tuve cuatro años sin actividad en FIFA desde que me otorgaron el gafete internacional. Ahora también soy candidata para el siguiente mundial, y me he preparado desde antes de ser candidata. Pero es más difícil acondicionarse cuando no estás en la lista”.

No iba a los Juegos Olímpicos Beijing 2008, refiere, “y pude haber dicho: no me preparo, porque no voy a trabajar sin tener un torneo. Es decir, lo hice sin esperar la recompensa. Fue por convicción, por disciplina, por mi propio coraje y por las metas que personalmente tengo, sin esperar ese premio”.

Pero se presentó un contratiempo: el día que viajaría a Beijing no contaba con la visa. “Fue un momento de desesperación, sentí que no iba a subirme al avión, porque si no tengo este salvoconducto y tampoco la carta que me solicitan, no voy. La visa me la entregaron hasta el mediodía, y seis horas después ya estaba volando. Cuando bajé del avión experimenté otra gran emoción. Finalmente dije: de verdad estoy aquí en estos Juegos Olímpicos”.

Ahí aprendí que no hay imposibles -dice-, porque me decían: ‘vas a ir a los Juegos Olímpicos de 2008’, y yo respondía: eso es imposible porque las árbitras ya están nominadas, y no estaba en la lista inicial, además era nueva para la FIFA”.

«Ya estoy aquí»

En la vida, comenta, sólo tienes una oportunidad para seguir o para quedarte. “O aprovechas esa oportunidad, o definitivamente te quedas. Hay varias compañeras detrás de ti a la espera de saltar. El trabajo ha sido difícil. Enfrentarte a muchas cosas sociales de tu país, ha sido la parte complicada, pero tengo una familia que me respalda. Hoy soy madre, y es de los momentos más felices de mi vida, además de la alegría de ingresar a la cancha y escuchar el himno de la FIFA. Se me enchina la piel, y es cuando digo: ya estoy aquí”.

Aunque su trayectoria se ha forjado en las divisiones inferiores, Mayte Ivonne Chávez es un referente del futbol mexicano: antes de Beijing 2008 no hubo nadie del arbitraje nacional que haya representado al país en los Juegos Olímpicos.

Ahora sus compañeras, tanto su árbitra Lucila Venegas, como la asistente 2, Enedina Caudillo, cumplirán su segunda participación olímpica. “Obviamente, cuatro ediciones son una cifra considerable, lo que me llena de orgullo, pero también de mucha responsabilidad porque los Juegos son cada 4 años. Tengo 41 años; en agosto cumplo 42, y cada día me cuesta más. Cada día me esfuerzo más. Me cuesta más trabajo, pero sigo disciplinada y enfocada en Tokyo. Es lo que quiero. No ha sido fácil, y estoy orgullosa de haber logrado mi cuarta participación en Juegos Olímpicos”.

El pasado 23 de abril, la FIFA dio a conocer a los 99 árbitros de 51 países que estarán en Tokyo 2020, incluyendo a las asistentes Enedina Caudillo y Mayte Chávez, así como a Lucila Venegas, única árbitro principal mexicana designada para los Juegos Olímpicos.

“Vamos a disfrutar de Tokyo 2020, porque no siempre arbitramos en Japón, en China, en Londres y en Brasil. He tenido la oportunidad de arbitrar en Wembley (Londres 2012), en el Maracaná (Río 2016) y en el estadio Azteca, las catedrales del futbol.

En Río 2016 participó en la semifinal femenil en el Maracaná. “Fue una gran emoción con un Maracaná repleto, en el que Suecia dejó fuera al anfitrión Brasil en penales. Fue sorprendente el Maracanazo femenil, donde las -árbitras- mexicanas también hicimos historia.

Previo al partido, la tripleta arbitral vivió una odisea. De acuerdo a las reglas del juego, el cuerpo de silbantes debe presentarse al estadio con hora y media de antelación, pero esa vez la escolta asignada para facilitar su traslado, no llegó, de tal manera que se les dificultó el trayecto rumbo al Maracaná.

“Había muchísima gente, y no nos permitían entrar al estadio. Esto nadie lo sabe: llegamos al juego faltando sólo 45 minutos. En ese momento teníamos que sacarnos el estrés, entrar al partido y hacer lo mejor posible. Salimos rapidísimo al campo, vimos las condiciones de la cancha, nos pusimos el uniforme, calentamos 10 minutos y enseguida a arbitrar”.

Su progenitor Enrique Chávez fue árbitro del sector aficionado –“papá, quiero ser árbitro, pero de los que salen en la tele”, solía decirle-, y su esposo Miguel Aguilar Mendieta fue árbitro internacional de futbol playero, mientras que su madre fue futbolista.

Mayte Ivonne Chávez ingresó al sector profesional el 4 de enero de 2001, y desde el 1 de enero de 2004 ostenta el gafete internacional, pero fue hasta 2008 que recibió la oportunidad, en el torneo de Trinidad y Tobago.

Desde entonces, ha participado en ocho Copas del Mundo, tres de ellas de la categoría mayor: Alemania 2011, Canadá 2015 y Francia 2019. A partir de su debut profesional, en 2001, ha participado en todas las categorías del futbol mexicano profesional: Liga Tercera División Profesional (TDP), Liga Premier, Copa Mx, Ascenso Mx -ahora Expansión-, Liga Mx femenil y esporádicamente en la Liga Mx, el mayor evento del balompié local. “Todos empezamos desde la tercera división”, recuerda Chávez.

Recibió su primera oportunidad en la Liga Mx en 2016 en el juego Cruz Azul-Pumas. Se retiró temporalmente para abrazar una de sus grandes ilusiones: ser madre. Hoy, tras su regreso a las canchas, sigue a la espera de volver a la Liga Mx. “Ha sido un proceso de pasar nivel por nivel, pero en cada nivel tienes que cumplir con tus asistencias, entrenamientos, preparación física, aprobar las pruebas físicas, los exámenes médicos y tener buenos conocimientos de las reglas de juego, que no podemos olvidar”.

Ahora, se desempeña en la Liga Expansión y ha recibido frecuentes llamados para arbitrar en la Liga Mx femenil.

“Fui muy mala futbolista, pero como árbitro no lo he sido; lo traigo de mi padre. Empecé por arbitrar a niños y me enfrenté a muchos temas machistas por los padres de familia. La peor rival de la mujer somos las propias mujeres. Hay más machismo de las personas de tú propio género: ya para que una mujer te grite: ‘¡Esto es de hombres!, ¿Qué estás haciendo aquí?’, pues ¿dónde estoy parada?, porque en realidad me gritó una mujer. Esperamos que esto ya comience a cambiar. En ese aspecto, me enfrenté más al público, porque de manera interna siempre he recibido el apoyo de la familia”.

En su vida deportiva, expone, hasta el día de hoy “nadie me ha dicho que no puede seguir en el arbitraje por mi condición de mujer. Hoy sí me enfrento ante una responsabilidad de ser madre, y tengo que pelear. No tengo privilegios por ser madre y árbitra. Qué bueno que no los tengo. Eso te habla de equidad. Hoy, las mujeres podemos arbitrar haciendo el mismo tiempo de los hombres.

“En la actualidad ya hay muchas mujeres que están en tiempos del hombre. En mis tiempos, cuando inicié, no se tenía esa oportunidad, no por un asunto de discriminación, sino porque no estaba la apertura en el mundo. Antes era un torneo de hombres, sólo hombres; torneo de mujeres, sólo mujeres. Ahora no es así. Pero no es que dijeran: ‘no puedes ir por ser mujer, sino que cada quien tenía su lugar y su espacio”.

 

 

Fuente: Proceso.