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Conflictos en el puente Tesechoacán por el deterioro del gasoducto de Pemex generan alerta entre pobladores

José Azueta, Ver.— La preocupación crece entre habitantes de la comunidad de Tesechoacán ante el evidente deterioro del puente que sostiene un gasoducto de Petróleos Mexicanos (Pemex), ubicado sobre la margen del río, cuya estructura presenta daños visibles que, según denuncian, podrían derivar en un riesgo mayor tanto para la población como para el entorno ambiental.

De acuerdo con testimonios de pobladores, la infraestructura muestra un avanzado desgaste, con partes debilitadas que han encendido las alarmas debido a la falta de mantenimiento. Señalan que el puente, utilizado también como vía de paso en la zona, se encuentra en condiciones precarias, lo que incrementa la incertidumbre sobre su resistencia ante el paso del tiempo y las condiciones climáticas.

El problema no se limita a la estructura física, ya que el gasoducto que atraviesa el lugar representa un potencial peligro en caso de una falla. Habitantes advierten que una posible fuga o ruptura podría provocar afectaciones graves, incluyendo contaminación del río Tesechoacán, daños a la fauna local e incluso situaciones de riesgo para la vida humana.

Pese a las constantes solicitudes de atención, los ciudadanos aseguran que no han recibido una respuesta clara por parte de Pemex ni de las autoridades municipales o estatales, lo que ha generado inconformidad y tensión social en la zona. La percepción de abandono ha llevado a que los propios habitantes comiencen a alzar la voz para exigir acciones inmediatas antes de que ocurra una tragedia.

Ante este panorama, la comunidad insiste en la necesidad de una inspección técnica urgente que permita evaluar el estado real del puente y del ducto, así como la implementación de medidas preventivas que garanticen la seguridad de quienes habitan y transitan por el lugar. Mientras tanto, el deterioro continúa avanzando, y con él, el temor de que la omisión termine por desencadenar consecuencias irreversibles.

Fuente: José Vargas